El Arte del Urbanismo

Un recorrido por la historia de las ciudades

Categoría: Actualidad

Charla magistral de Joan Busquets

El Cabanyal, un barrio amenazado

El Cabanyal: el Paseo al Mar

Cabanyal_Paseo al Mar

La actual avenida Blasco Ibáñez ha configurado la estructura y vida del barrio valenciano de El Cabanyal. El primer proyecto data de 1865, pero no sería hasta 1883 cuando hay un interés manifiesto por parte del Ayuntamiento en crear una nueva vía que aproxime las playas a la población burguesa. Este proyecto, inspirado en las ideas de la Ciudad Jardín, omitía la manera en cómo se produciría el encuentro con el Pueblo Nuevo del Mar, que por esas fechas aún no se había incorporado a Valencia. Un trazado de este plan, el Paseo de Valencia al Cabañal, se realizaría en 1899.

Sin embargo, a causa de la construcción de las facultades de Medicina y Ciencias, este trazado se vería modificado y, en 1931, José Pedrós, mediante un enlace con el barrio en forma de herradura y un giro hacia el norte que se adapta a la malla del barrio, trata de incorporar la continuidad del paseo al Cabanyal.

Los planes de 1946 (que mantiene la idea de Ciudad Jardín pero limita la sección a 40 m) y 1966 tendrían mayor o menor influencia sobre el Paseo y, por consiguiente sobre el barrio: así, este último, mediante el Plan Parcial 13, proyecta una vía de 100 m sobre la retícula del barrio, que se encontrará a pie de playa con la autopista de Barcelona. Afortunadamente, en 1982, el Tribunal Supremo suspendía definitivamente este Plan Parcial, lo que hacía crecer las esperanzas de conservación de la zona.

El Plan General vigente, de 1988, se referirá a esta zona como “Conjunto Histórico Protegido”, fijando como objetivo la regeneración y revitalización del barrio. Indicando que algunas de las soluciones propuestas anteriormente son incompatibles con la protección del barrio, aconseja analizar la solución para esta zona en un estudio posterior.

Cinco años después, el núcleo original del ensanche es declarado BIC, contando con el informe favorable del Consejo Valenciano de Cultura, del Departamento de Historia de Arte de la Universidad de Valencia y de la Universidad Politécnica de Valencia.

En 1997, la comisión de Gobierno del Ayuntamiento de Valencia acuerda encargar la redacción de un Plan de Reforma Interior (P.R.I.) del Conjunto Histórico protegido del Cabanyal-Canyamelar. Pese a 3267 firmas en contra del proyecto de prolongación de la avenida frente a 19 a favor, el Ayuntamiento elegía la opción de prolongarla, denominándolo PEPRI y considerando su ejecución irrenunciable en un plazo de 4 años. Dicho Plan comportaba el derribo de 1651 viviendas a causa de la ejecución de la Avenida Blasco Ibáñez sobre la trama protegida del barrio.

Sin embargo, gracias a los movimientos ciudadanos que pedían la rehabilitación del barrio sin la prolongación de la avenida, el plan fue paralizado, resultando como consecuencia la incesante degradación del barrio que se mantiene constante pese a las movilizaciones de importantes grupos sociales y culturales. Como indicaba Vicente Gallart Torán, “la modernización y su reactivación económica, pasan por la protección y puesta en valor de su patrimonio histórico”.

El Cabanyal: un poco de historia

El Cabanyal_Un poco de historia

Denominado entre 1837 y 1897 “El Poble Nou de la Mar”, el actual barrio de El Cabanyal es un antiguo barrio marinero valenciano. Estructurado de manera reticular, derivado de las alineaciones de las antiguas barracas paralelas al mar, es en la actualidad una zona de descanso y ocio.

En el siglo XVII surge un primer núcleo de población como una pequeña agrupación de chozas y barracas a ambos lados de la acequia de los Ángeles: hacia el norte sería Cap de França, hacia el sur, con una población mayor, Cabanyal. Este último se convertiría en un lugar atrayente para los valencianos que deseaban vivir entre la playa y la huerta, comenzando a construirse alquerías cerca de las cabañas. Sin embargo, un siglo después, algunos incendios arrasarían la población, decretándose que en adelante las casas se construirían como las de la huerta, formando calles anchas y alineadas. En aquellas fechas, surge el barrio del Canyamelar (nombre derivado del cultivo de la caña de azúcar), creciendo de manera exponencial y simultánea a los otros dos núcleos, llegando a unirse y configurarse como municipio hasta 1897, en lo que hoy en día es uno de los barrios más emblemáticos de la Comunidad Valenciana.

Su actual configuración urbana se debe a la construcción de los diques para el puerto, lo que hizo que la zona litoral experimentase un notable crecimiento; a la apertura a nuevos proyectos y, por último, a un ambicioso proceso de desamortización que dotaba de gran importancia los terrenos edificables y la propiedad del terreno. Todo elllo dio lugar a un Plan Urbanístico para la zona, modificado con todo por la llegada del tren y el aumento de la demanda turística.

Huertos urbanos

 

El día a día de uno de los muchos jubilados que autocultivan sus propios huertos en tierras residuales que no les pertenecen, entre los ríos, las autopistas o las vías de tren de la periferia de Barcelona. Explorar y conocer estos huertos es un modo de aproximarse a una de las muchas prácticas autónomas que, desde su ‘desobediencia’, también dan forma a la ciudad contemporánea. Prácticas que, lejos de ser anecdóticas, nos dan muchas pistas sobre lo que ocurre detrás del supuesto orden urbano. El trabajo se centra en la dimensión social de estos huertos autoconstruidos, entendidos aquí como una lección de autonomía en una sociedad que insiste en asimilar ‘Jubilación’ a inutilidad y dependencia.

Este video complementa la publicación “La Ciudad Jubilada: Breve diccionario sobre los huertos informales en los ríos de Barcelona”

Más información: laciudadjubilada.net

Madrid 2020, la decisión más acertada

044 Juegos Olímpicos

Madrid era, hasta ayer, una de las ciudades con mayores posibilidades, según muchos, de albergar unos Juegos Olímpicos. Sin embargo, el resultado fue por cuarta vez desfavorable a la capital de España, contra todo pronóstico o, mejor expresado, contra toda esperanza.

Una vez conocido esto, ya sin vuelta atrás, no queda otra opción que aceptar la decisión del Comité Olímpico Internacional y continuar desarrollando la ciudad al margen del sueño gestado en los últimos años.

Con todo, al comparar el posible resultado con los de muchas ciudades que albergaron la sede de unos Juegos en años precedentes, cabe preguntarse si el resultado no será lo mejor que a un país como la España actual le podría pasar: tan sólo hay que retrotraerse a Barcelona’92, otra ciudad, otra época: otro período de aparente despegue económico y con grandes arquitectos y urbanistas locales peleando por su parte del pastel. La arquitectura de autor dotó de importantes referencias locales a la ciudad, y muchos nombres y talentos del arte se dieron a conocer gracias a la oportunidad que les brindó esta elección. A pesar de ello, la rápida planificación urbana, las rápidas construcciones y el interés por facilitar la vida a los foráneos frente a los barceloneses no obtuvo, visto en perspectiva, el resultado que cualquier español desearía obtener.

Pasada la vorágine del mes de las Olimpiadas, y de los previos con plazos y presupuestos que en la mayoría de los casos no hay modo de hacer cuadrar, la calma del día después trae estadios inutilizados, mantenimientos inexistentes por falta de presupuesto y dejadez de la Administración, y empleos temporales esfumados con el humo de la llama.

Así, analizado esto, y poniéndonos en perspectiva, cabe preguntarse si este resultado no será, una vez más, un toque de atención para que el dinero que se iba a invertir en ello se haga, como muchas plataformas ciudadanas están pidiendo, en sanidad, educación y políticas activas de empleo. Creo que, con esta situación, es lo que nuestro país más necesita.

 

Hong Kong, la ciudad vertical

 

En sus poco más de 1000 kilómetros cuadrados de superficie, y ante la imposibilidad de hacerlo de otro modo, la ciudad se desarrolla a lo alto pese a haber disminuido el ímpetu constructivo de décadas atrás, cuando una media de dos a tres rascacielos se remataban semanalmente.

Sus luces de neón, redes de pasadizos subterráneos, escaleras mecánicas y comercios de lujo hacen de esta ciudad un lugar donde la diferencia de clases se hace más patente que nunca, y donde la noche poco tiene que ver con la palabra silencio, descanso o tranquilidad.

Barcelona Island

Recientemente se ha conocido que la empresa estadounidense Mobilona, de tan solo un año de vida, ha propuesto para Cataluña un modelo de isla artificial dotada de edificaciones de lujo, donde se encontraría el hotel más alto del continente.

Su justificación para tamaña barbaridad es la ecosostenibilidad, palabra que últimamente parece ser el remedio a las increíbles aberraciones urbanísticas que a cualquier empresario venido a especulador inmobiliario se le ocurren… Aunque alguien con un mínimo de sentido común sabe que “sostenible” no puede ser desde el momento que para realizarlo se va a destruir el litoral, amenazando a las especies que allí habitan, y mucho menos “eco” si estamos hablando de algo puramente artificial.

Su baza es una vez más la creación de empleo, como ya lo fue en Eurovegas, en una situación en la que las grandes fortunas extranjeras venían a hacer una mayor a base de expoliar nuestro país, realidad que, al parecer, se va a volver a repetir,

No podemos jugar a ser dioses construyendo islas donde antes había mar, ni entrar en carreras absurdas de quién tiene el hotel más lujoso o el edificio más alto, cual si fuésemos adolescentes en plena revolución hormonal. El urbanismo debe estar al servicio de la sociedad: de toda, no de una pequeña parte. Y si, como dicen, van a “permitir” al común de los mortales disfrutar de sus playas y sus parques, algo que venimos haciendo desde que el mundo es mundo, creo que deberíamos devolverles desde ya mismo su regalo envenenado.

Desde luego, en España, así no queremos jugar.

Europa City

041 Europa City

El estudio danés BIG, liderado por Bjarke Ingels, se ha erigido con el galardón del concurso para la construcción de Europa City, un proyecto de ciudad sostenible de 800,000 metros cuadrados a 16 kilómetros de París, en el municipio de Gonesse.

Bajo una gran cubierta verde, combina la alta densidad poblacional propia de una gran urbe con las ventajas de la vida fuera de ella: un largo paseo circular conecta equipamientos y zonas residenciales, con una gran proporción de espacios verdes.

Siguiendo los principios del urbanismo y la edificación sostenible, se dará prioridad a las circulaciones peatonales y al transporte público.

+ INFORMACIÓN: Europa City; Big

 

Slow Cities

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Ciudades como Pals y Bagur, en Gerona, o Bigastro, en Alicante, tienen algo en común: los tres están adscritos al “Movimiento Lento”.

Esta tendencia, inspirada en el Slow Food promulgado en buena parte de Italia desde el año 1999, pretende una mejora en la calidad de vida de las ciudades, que se resisten a la masificación y a la modernidad entendidas, no siempre correctamente, como un avance. Por el contrario, este movimiento propone una armonización entre el ciudadano y el entorno: el pequeño comercio, el urbanismo sostenible, la comida tradicional. El orden individual se traducirá en un bienestar social, y el orden a nivel urbano redundará en este beneficio. Como bien indica en sus postulados iniciales: “El tiempo parece pararse para favorecer la reflexión existencial de sus conciudadanos y visitantes”.

+INFORMACIÓN: Citta Slow