Mahendraparvata

por Carmen

En plena jungla de Camboya, el pasado junio se descubría, gracias a la técnica LIDAR (donde un láser es acoplado a un helicóptero para poder penetrar en el denso follaje y ver qué se esconde en medio de la vegetación) la ciudad de Mahendraparvata, en la montaña de Kulen, en la zona norte de uno de los mayores complejos de templos hinduistas del mundo.

Gracias a esta técnica, y pese que se había estado trabajando en el proyecto desde 2008, se ha descubierto que ya hace 1.200 años en esta zona del mundo disponían de una red de carreteras, canales y diques que conectaban monumentos ya descubiertos con anterioridad. Lo que parecía un entramado de surcos y agujeros ha resultado ser un importante sistema de infraestructuras que disponía incluso de presas.

A primera vista, Mahendraparvata es una ciudad completamente subterránea, continuación de Angkor, la importante capital del imperio jemer, que era por tanto mucho más extensa de los que inicialmente se creía.

Así, Angkor resulta ser una ciudad densamente poblada, con vías alineadas con los puntos cardinales, y con influencia en gran parte del sudeste asiático, llegando a contar con hasta casi dos millones de habitantes según las últimas estimaciones, que se abastecían de la importación de alimentos procedentes de las zonas rurales.

Con estos datos en la mano, cabe barajar la idea de que tal vez la antigua civilización jemer no se extinguiese por la invasión de los tailandeses, como se venía creyendo hasta ahora, sino por esta fuerte dependencia del exterior.

Con todo, esto no es sino el primer paso de una investigación a la que presumiblemente le quedan muchos años por delante, para desentrañar qué fue lo que llevó a la caída del mayor núcleo urbano preindustrial del mundo conocido.

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