El Arte del Urbanismo

Un recorrido por la historia de las ciudades

Mes: abril, 2012

Colonia Güell

Colonia Guell

Cuando en 1890 Eusebi Güell decidió implantar en su finca de Can Soler de la Torre una colonia obrera para alejarse de los conflictos sociales que asolaban la ciudad de Barcelona, poco imaginó que algo más de 100 años después sería objeto de “peregrinación” de muchos amantes del Arte y la Historia.

La fábrica, equipada con la más moderna tecnología de la época, era el núcleo en torno al cual giraba la vida de este asentamiento, cuya finalidad principal era la producción industrial: las casas de los obreros se situaban al lado de la industria pero, a diferencia de otras colonias obreras de la época, Güell procuró unas óptimas condiciones sociales y culturales para sus trabajadores, dotando a la pequeña población de equipamientos de este tipo y, bajo su condición de mecenas, incorporó la corriente modernista a las numerosas construcciones, entre las que se encontraba la iglesia proyectada por Gaudí o las obras de Francesc Berenguer o Juan Rubió. Los edificios destinados a los obreros muestran cómo los albañiles se contagiaron de las fabulosas formas proyectadas por los arquitectos adscritos a este movimiento, revelando un espectacular uso y tratamiento del ladrillo cerámico.

Hasta los años 30, y desde la implantación de la fábrica, el núcleo urbano se fue consolidando con viviendas unifamiliares que, a diferencia de los habituales bloques vecinales, darían cobijo a los obreros en un entorno óptimo. El conjunto urbano presenta una configuración en forma de L, con la escuela y la iglesia en sus extremos, y la fábrica en el cruce angular.

Aunque la industria no se libró de ser víctima de las reivindicaciones obreras que por aquellos años asolaban la península, ni de la colectivización de la misma o su venta a la familia Bertrand y Serra, el conjunto de construcciones corrió mejor suerte: así, consiguió mantenerse al margen del crecimiento urbanístico propio de los años 60 y 70, conservándose como núcleo urbano diferenciado. Con todo, las ideas sociales que le habían dado forma fracasaron en el año 1973, cuando la fábrica, afectada por la crisis del sector textil, cesó su actividad y tanto esta como las viviendas se fueron vendiendo a sus habitantes, a instituciones públicas, a otras empresas, etc.

El conjunto fue declarado en 1990 Bien de Interés Cultural, y la cripta de la Iglesia, obra de Gaudí –el cual asentó en ella las bases de lo que sería la Sagrada Familia-, fue incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad en el año 2005.

Estos días, y tal y como se han hecho eco numerosos medios de comunicación, la Colonia vuelve a estar de plena actualidad: los días 16 y 17 de mayo saldrán a subasta los únicos dibujos conservados de la Iglesia original prevista por Gaudí.

La ruina de Palmira

Conocida como una de las ciudades más fastuosas de la Siria grecorromana, esta antigua ciudad en un frondoso oasis de olivos y palmeras contrastaba con el árido desierto que se cernía en sus proximidades. Habitado desde hace cuatro mil años, su situación intermedia entre las rutas caravaneras que unían Mesopotamia con las poblaciones del Mediterráneo le confería una importante función comercial.

Bajo la tutela romana, iniciada en el 106 d.C., el aspecto urbanístico inició una destacada búsqueda estética: mudó su nombre de Tadmor (ciudad de los dátiles) por el de Palmira (ciudad de las palmeras), y llegó a rivalizar con una Roma que se encontraba ya en decadencia. Sería la ambiciosa reina Zenobia quien, en el 266 y estableciendo en Palmira la capital de su reino nabateo, se enfrentaría a Roma, extendiendo su dominio e influencia hasta Egipto, para finalmente sucumbir seis años después. Su historia posterior no logró la relevancia de esta época pasada: Diocleciano la reconstruyó, aunque en un tamaño más reducido, estableciendo un campamento en las cercanías como defensa contra los sasánidas, sobre el que había sido el palacio de la reina Zenobia. Más tarde, en el 634, sería tomada por los musulmanes.

Sepultada por un terremoto en el año 1089, en el siglo XX fue redescubierta, mostrando las ruinas del Valle de las Tumbas (con tumbas-torre, tumbas-casa, torre de hipogeo, torre de Elahbel –que contenía centenares de ataúdes, cada uno con un retrato de piedra tallado-, e incluso un tumba de 400 nichos funerarios con las paredes recubiertas de vivos frescos), el templo de Bel (dedicado al dios más importante de Palmira), la gran columnata de más de un kilómetro de longitud, el anfiteatro, y las fortalezas  (de arquitectura típicamente islámica).

Ahora, esta ciudad Patrimonio de la Humanidad sufre las consecuencias de los ataques que se han venido produciendo en Siria. Como en Apamea, los actos de pillaje se suceden, mientras que los enfrentamientos violentos no cesan de producirse por todo el país.

“Los arqueólogos todavía no han explorado toda Siria, así que allí donde se excave, se pueden hacer descubrimientos”, señala Hiba al-Sakhel, responsable de los museos de Siria. “Pienso que estos ladrones son ciudadanos atraídos por el beneficio y que no entienden la importancia de lo que encuentran”, añade y asegura temer que se pierda “una gran parte de la Historia”.

“Las autoridades sirias han retirado ya numerosas piezas de los museos nacionales. La idea es que se ubiquen, en condiciones de seguridad, en la sede del banco central”, indica Sakhel. “Espero que la comunidad internacional envíe un mensaje al pueblo sirio para decirle que es nuestro patrimonio lo que está en peligro. Es un patrimonio de todos los sirios, no del Gobierno ni del presidente, sino de la Humanidad”.

+INFORMACIÓN: Artículo de El País

Palmanova

Palmanova

Al hablar de un plano radioconcéntrico, a cualquiera que haya oído alguna vez de ella le vendrá a la mente la ciudadela de Palmanova, en la provincia de Udine (Italia).

Realizada por un equipo de arquitectos e ingenieros, arrancó en el año 1593 (en concreto el 7 de octubre, conmemoración de la Victoria de Lepanto frente a los turcos, 22 años antes) y no fue rematada hasta entrado el siglo XVI (1620). La fecha de inicio de la ciudad era un mensaje claro que la República de Venecia quería lanzar acerca de la función e importancia de la nueva fortaleza: sería un límite a las invasiones turcas, no solo para la propia República sino para el conjunto de la Cristiandad.

Las tres entradas de la ciudad estaban protegidas por un sistema de fortificaciones formado por bastiones, falsabragas, revellines, fosos, etc. que la protegían a la manera de una sofisticada y eficiente maquinaria de guerra, puesto que su construcción estaba diseñada para soportar el alcance de los cañones de la época.

El primer anillo de fortificaciones, más próximo al conjunto edificado, presenta sus muros en forma de punta de flecha. En el punto más lejano de cada uno de ellos, hay un baluarte que se une a los otros mediante cortinas. De todo ello resulta un eneágono que, gracias a la configuración de sus vértices, se defiende a sí mismo. Todo ello está protegido por un ancho foso, con las tres entradas a la ciudad en el centro de tres de las cortinas.

El segundo anillo, que data del siglo XVII, se construyó para fortalecer los puntos más débiles del primero de ellos: situados en el lado recto de los muros existentes, los primeros en construirse fueron los que se colocarían delante de las tres entradas, parte más débil de toda fortaleza.

El último y definitivo anillo fue construido en época de Napoleón. Así, en 1806 se construyeron las nueve lunetas, esto es los bastiones rodeados por un foso seco. Su construcción hacia el exterior, hacia el campo, permitió la conservación de la ciudad y de los edificios presentes en ella.

Plano Radioconcéntrico

Bram

En contraposición con los tipos de planos en los que prima la línea recta, llevada incluso hacia una mayor o menor ortogonalidad, este tipo de plano se caracteriza por sus vías curvas -todas ellas con su radio coincidente en un mismo punto- que enlazan entre sí mediante otras que las cruzan en dirección a este centro o foco, que en la mayor parte de las ocasiones será el núcleo alrededor del cual se desarrolla (o desarrolló) la vida ciudadana. Así, se suelen concentrar en este punto los edificios religiosos y centros culturales o sociales.

Gracias a las vías que recorren el plano en dirección radial, la circulación se desarrolla de una manera ágil y fluida desde la periferia hacia el interior o viceversa. Sin embargo, el recorrido perimetral o incluso circunvalante se hace tanto más dificultoso cuanto menor sea la distancia al centro, puesto que la visibilidad se reduce al hacerlo el radio de la avenida circular. Además, su parcelación obliga a establecer tipologías edificatorias apropiadas a esta planimetría, solventando problemas de superficies, distribución, etc.

Pierre Lavedan, citado por Chueca Goitia en su obra Breve historia del Urbanismo, define este plano como aquel en el que se “afirman dos ideas directrices: envolvimiento y atracción: envolvimiento por una serie de casas de un edificio particularmente precioso, sea por su valor moral, sea por su solidez material en vista de la defensa, en general, la iglesia; atracción de la circulación por ese edificio y nacimiento de una serie de vías dirigidas a él. Se tiende así a un tipo de plano que los urbanistas llaman radioconcéntrico, es decir, hecho de radios y de círculos, como la tela de araña”.

Euro Vegas

EurovegasAl margen de las consideraciones políticas o económicas que en los últimos días están dividiendo a los ciudadanos de este país, las implicaciones urbanísticas de este futuro complejo del juego y del ocio no son algo insignificante que se pueda pasar por alto.

No cuesta trabajo imaginar a partir del nombre las intenciones no tan ocultas de sus promotores, de los políticos de turno y de otros tantos personajes que intervendrán en el proyecto. Aun desconociendo la futura situación, se intuye que el conjunto que se implantará en una de las dos mayores ciudades del país dará que hablar.

Las Vegas es una ciudad singular. No se podría calificar como hermosa, ni como apacible, ni mucho menos perfecta. Pero la carencia de estas virtudes la hace única, sublime, incluso deseable. Es la ciudad del juego, del vicio, del pecado, del placer. Una ciudad hedonista en sí misma. Extrapolar estos valores a ciudades como Madrid o Barcelona, ciudades con una historia y una tradición propias, resulta un tanto extraño. Ambas se han visto tan maltratadas en los últimos decenios que parece innecesario, incluso doloroso, que tengan que soportar otra afrenta más.

Afortunadamente, aunque solo por el momento, la empresa americana no se doblega ante las imposiciones del modelo urbano de Barcelona y, paradójicamente, tal dificultad para encajarlo en el terreno parece que esta vez es una ventaja para el urbanismo catalán, que con ello evitaría una intervención que a todas luces resultaría desafortunada.

No soy nadie para discutir acerca del impulso económico que esta futura área pueda dar a la maltrecha economía del país, ni soy nadie para poner en duda la posible creación de miles de puestos de trabajo. Pero su implantación en aras de un progreso parcial puede que deje una vez más malparado a nuestro entorno: un urbanismo desacertado, un paisaje mancillado, un territorio ultrajado. Por mi parte tan solo espero que, de llevarse a cabo, el sentido común guíe el lápiz de los arquitectos que participen en él.

Ciudad Lineal de Madrid

Ciudad Lineal de Madrid

En 1868, en Madrid se derribaba la cerca de Felipe IV, viéndose necesaria una expansión urbana que abarcase más allá de estas márgenes. La insalubridad decimonónica, propiciada por un aumento de la densidad poblacional y el encarecimiento del suelo por la especulación, hacían necesario el planteamiento de un ensanche que dotase a la ciudad de unas posibilidades reales de expansión controlada.

Sin embargo, el Plan Castro, prolongado en el tiempo durante más de 60 años, se perfiló como un plan que acabaría siendo desvirtuado por los intereses especulativos, víctima del período en el que se insertaba, y que llegó a mermar sus cualidades habitacionales hasta límites que rozarían de nuevo la insalubridad. La ciudad crecía una vez más sin control municipal, y la burguesía se mostraba reticente a abandonar la vieja ciudad, destinándose así el extrarradio a la construcción de viviendas autoconstruídas, en un ambiente en cierto modo rural. De ahí surge la necesidad de conectar la periferia con el centro, idea que recogería Arturo Soria para proyectar su plan de ciudad. El precio del suelo, la escasez de viviendas obreras y la insalubridad, además de una industria creciente, serían el empuje para hacer florecer un nuevo modelo de ciudad, basada en los principios higienistas, la racionalidad arquitectónica y la economía. Tal modelo sería una “ciudad lineal” en donde una calle principal constituiría el eje en torno al cual unas vías paralelas y perpendiculares enlazarían las parcelas. La Compañía Madrileña de Urbanización se haría cargo del estudio de tipologías y métodos constructivos económicos para abaratar el coste de las viviendas.

Con estas premisas, en 1882 surgirá la idea de la Ciudad Lineal de Madrid. El único lugar donde se podía hallar suelo barato para construir era la periferia, puesto que conforme se alejaban del centro de la ciudad, el precio decrecía de manera inversamente proporcional. Para llevarlo a cabo sería también necesario un eficaz sistema de transporte que permitiese una ágil movilidad de personas y mercancías entre el centro y el extrarradio: un tren-tranvía daría respuesta a esta demanda, rodeando el perímetro de Madrid y urbanizándose en ambas márgenes. La industrialización, la colonización agrícola y la repoblación serían otros factores que, llegados a este punto, sería preciso tener en cuenta, olvidando la separación social que la especulación y el precio del suelo imponían, además del (aunque de un modo indirecto) Plan Castro. Desafortunadamente, en Madrid tan sólo fue posible desarrollarlo a lo largo de 5 Km, de manera tangencial a la ciudad existente, lo que facilitaría su absorción posterior al expandirse la ciudad.

El modelo propuesto era el de una ciudad alargada, cuyo crecimiento se produciría siguiendo el eje de la vía principal, corredor central que englobaría las infraestructuras y el campo (en oposición a la ciudad) a ambos lados. Extrapolando el patrón planteado, esta estructura serviría de unión entre ciudades, triangulándolas de tal modo que el espacio interior quedase dedicado a la explotación agrícola, y siendo posible, mediante este sistema, unir las ciudades de “Cádiz y San Petersburgo”, conectando todas las intermedias que ya existían en la época.

Plano Lineal

Plano Lineal

Las ciudades y conjuntos de población que presentan esta planimetría por lo general han surgido a lo largo de una vía de comunicación, ya sea carretera, ferrocarril o río. Aunque también es habitual encontrarse este tipo de trazados en el límite de una ladera o en la costa. En las poblaciones que surgieron a lo largo del Camino de Santiago, como Estella o Santo Domingo de la Calzada, se puede observar esta traza como origen de la ciudad.

Es importante subrayar que, normalmente, suelen ensancharse hacia el centro del trazado para formar una plaza, que adquiere la categoría de lugar social.

Como ventajas, destaca el rápido acceso desde la vía principal a las parcelas que dan frente a ella, aunque el tráfico que frecuentemente vienen soportando este tipo de asentamientos rara vez favorece, antes bien impide, la consolidación de un núcleo urbano como tal.