El Arte del Urbanismo

Un recorrido por la historia de las ciudades

Mes: marzo, 2012

Mesa Redonda en Santiago

Santiago de Compostela

Para todos aquellos que hoy se encuentren en Santiago de Compostela, proponerles la asistencia a la Mesa Redonda que se celebrará en el Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC) a las ocho de la tarde, bajo el título “Actuaciones Singulares en una Ciudad Histórica y Marco Normativo”.

Weissenhof de Stuttgart

Weissenhof Stuttgart

Cuando se cumplen 126 años del nacimiento del gran Mies van der Rohe, y como no podía ser de otro modo, se ha de destacar su gran contribución al urbanismo del siglo XX, por medio de la Colonia Weissenhof.

Erigida desde cero en el año 1927 en una colina próxima a Stuttgart, fue concebida como una exposición de arquitectura moderna. Encargada por la Deutscher Werkbund dirigida por Mies –quien también elaboró el plan general-, promovió la construcción de una serie de viviendas, de la mano de los más grandes maestros de la arquitectura de la época (Behrens, Le Corbusier, Gropius, Hilberseimer, Oud, Bruno Taut y Hans Schauron entre otros), centradas en dos aspectos clave: una nueva forma de construir y una forma de vivir. Muchas de ellas constituyeron modelos de una nueva y floreciente arquitectura, caracterizada por su rapidez constructiva (gracias a los nuevos materiales o nuevos sistemas a base de prefabricados), producción en serie y abaratamiento de la vivienda terminada. Pero lo que caracterizaba al conjunto era la propuesta de una nueva forma de vida, en donde predominaba el sol, el aire, la luz, el espacio, la salud y la eficiencia.

Los edificios se configuraban de forma orgánica, alrededor del monte, accediendo por los límites del montículo mediante unas vías perimetrales que a la vez limitan la actuación. En sus zonas públicas, como los accesos o vestíbulos, se empleaban materiales nobles (mármol, granito o madera).

A principios de la década de los 30, los nazis afirmaron que la urbanización era una “vergüenza”, y la definieron como “suburbio de Jerusalén”, “cuartel bolchevique” y “ciudad de árabes”, en alusión a sus formas geométricas sencillas, el color blanco predominante y las cubiertas planas. Gravemente dañada durante la II Guerra Mundial, su núcleo se reconstruyó en los años 80, constituyendo uno de los mejores ejemplos del Movimiento Moderno.

VIII Bienal Iberoamericana

VIII Bienal IberoamericanaLa Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo se desarrollará esta vez, en su octava edición, en la ciudad de Cádiz, bajo el lema Estando la mar  por medio.

Definida como “una de las referencias fundamentales para conocer la situación actual y prospectiva de la arquitectura y del urbanismo en la comunidad iberoamericana”, según se indica en su web, además quiere conocer cómo los ciudadanos ven su barrio o ciudad, por medio de un concurso abierto a todos los públicos en el que los participantes lo harán por medio de un video de menos de dos minutos de duración. Todo ello con el fin de “componer un mapa de miradas y experiencias urbanas que permita conocer las peculiaridades, diferencias y semejanzas de barrios y ciudades de ambos lados del Atlántico desde la perspectiva de sus habitantes, quienes a través de los vídeos pueden transmitir cómo son sus ciudades, barrios, calles y edificios (…)”.

Castrum

Castrum

Basado en el plano ortogonal, el término proviene de las antiguas fortificaciones celtas que, en la cima de una colina, se rodeaban de una muralla más o menos circular. Tiempo después, los poblados militares romanos tomaron ese nombre para designar estos campamentos.

En ellos, existían dos vías principales y centrales, el Cardo Maximus, que recorría la ciudad de norte a sur, y el Decumanus Maximus, el cual lo hacía en sentido perpendicular. Cada una de ellas tenía en sus extremos sendas puertas de acceso al asentamiento: Principalis Dextra y Principalis Sinistra en el caso del Cardo y Praetoria (la más próxima al enemigo) y Decumana en el caso del Decumanus. En el cruce de las vías se situaba el forum (aunque en un principio lo hacía cercano a los muros de la ciudad), y en el cual se desarrollaban buena parte de la vida social y mercantil.

De forma paralela al cardo y al decumanus, que dividían la ciudad en cuatro cuadrantes, se situaban el resto de las vías hasta alcanzar las murallas, hecho que se puede ver en las trazas antiguas de numerosas ciudades del continente.

Plano Ortogonal

Plano Ortogonal: La Carolina (España)

Atribuido a Hipodamo de Mileto, lo cierto es que ya desde algunos siglos antes se habían venido haciendo ciudades bajo este patrón: investigaciones sobre la cultura egipcia y asiria indican que ya existían asentamientos basados en este tipo de planos.

Así, Herodoto describe a Babilonia como una ciudad que, “situada en una gran llanura, forma un cuadrado y, en cada lado, tiene una extensión de ciento veinte estadios; así, el perímetro de la ciudad tiene en total cuatrocientos ochenta estadios [= algo más de 85 kilómetros]. Esta es, por consiguiente, la enorme extensión de la capital de Babilonia y, que nosotros sepamos, su trazado no era comparable al de ninguna otra ciudad. Primero la circunda un foso profundo y ancho, lleno de agua, y luego un muro que tiene una anchura de cincuenta codos reales y una altura de doscientos codos [= 24,99 x 88,80 metros] (…). La ciudad propiamente dicha, que se halla plagada de casas de tres y cuatro pisos, está dividida en calles rectas, tanto las paralelas al río como las transversales que a él conducen.”

Su trazado viario es quien da forma a la parcelación, relativamente sencilla, de ahí que muchas ciudades de origen militar tomaran esta base para su creación, y aún en buena parte de los ensanches decimonónicos o ciudades de nueva planta se continuase con ella.

Como desventajas, es destacable que muchos trayectos se ven irremediablemente prolongados -de ahí que se intentasen con mayor o menor éxito diferentes soluciones (como la ruptura de la cuadrícula con vías diagonales –como las conocidas Diagonal y Meridiana en el Ensanche barcelonés- o los chaflanes –elemento también presente en el ensanche de Barcelona y que a la vez sirve para mejorar la visibilidad-)- o la dificultad de expansión cuando aparece una topografía adversa (cursos fluviales, relieve, etc.).

Cities on speed

En menos de 40 años, el 80% de la población mundial vivirá en ciudades. De cómo impedir el previsible colapso versa este documental, comisariado por Dola Bonfils y Michael Haslund-Christensen, del Danish Film Institute, que explora las visiones sobre este futuro próximo de cuatro de las grandes ciudades del mundo no occidental: Shangai (Shangai Space), Bogotá (Bogotá Change), Mumbai (Mumbai Disconnected) y El Cairo (Cairo Garbage).

El Museo de Arte Contemporáneo de A Coruña nos trae, hasta finales de mes, todas las obras que componen este ciclo. Imprescindible.

Ciudades del Valle del Indo: Lothal

Lothal

Aunque la ciudad se remonta hacia el 2400 a.C., no fue descubierta hasta 1954, permitiendo con su excavación saber más acerca de estas culturas, de su importante ascenso y de su rápida decadencia.

Al igual que sus ciudades vecinas, presentaba un destacable sistema de drenaje subterráneo, y en su territorio se desarrolló desde la más primitiva de las culturas hasta la más avanzada. Superviviente de tres inundaciones, estas fueron, más que un problema, un acicate para mejorar su sistema de infraestructuras y obra pública, aunque ya con la cuarta se inició el declive de una población que había conseguido perdurar aun cuando sus vecinas Harappa y Mohenjo Daro ya habían desaparecido.

Iniciada como un pequeño pueblo en el río Sbarmati, los comerciantes y demás artesanos se establecieron fundando una colonia en el territorio, convirtiéndolo en uno de los lugares más importantes del Imperio. Casi cien años después de su fundación, asolada por terribles inundaciones, sus habitantes decidieron fortalecer las murallas, construir un dique artificial y un lugar de almacenaje para los excedentes, planificando una ciudad a imagen de las existentes en la región, con el añadido de que, a causa de las frecuentes crecidas, sería necesario dividirla en secciones, cada una compuesta por una plataforma de ladrillo elevada sobre la que se colocarían entre dos o tres decenas de viviendas. Sucesivas inundaciones servirían para reconstruir y ampliar la ciudad, hasta que una definitiva obligó a la mayoría de sus habitantes a mudarse a un lugar más seguro en lo alto. Aunque muchos regresaron con la esperanza de reiniciar sus vidas, nunca consiguieron recuperar la grandiosa ciudad que Lothal había sido: de las importantes obras de ingeniería que había tenido ya no quedaba apenas nada, y las gentes se vieron obligadas a vivir en chozas, prescindiendo del sistema de drenaje que muchos siglos después sorprendería a los arqueólogos.

Mohenjo Daro: problemática actual

En este vídeo se puede conocer un poco más de la ciudad del Mohejo-Daro, en el Valle del Indo, cuyas ruinas fueron declaradas en 1980 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y de los problemas actuales que la amenazan.

Ciudades del Valle del Indo: Mohenjo Daro

Mohenjo Daro

Construida a orillas del río Indo, su nombre actual significa “montículo de la muerte”. Se desarrolló durante el tercer milenio a.C., a la par que civilizaciones tan importantes como la del Antiguo Egipto, Mesopotamia o Creta, y sus ruinas, mucho mejor conservadas que las de Harappa, muestran las complejas infraestructuras de las que estaban dotadas: pozos, sistemas de desagüe, baños en las viviendas… por no hablar de la malla rectangular de calles y avenidas.

Se cree que llegó a contar con 35.000 habitantes, residentes en el interior de un sistema amurallado construido en barro cocido, de un kilómetro cuadrado, que comprendía la ciudadela en la alto (presumiblemente centro administrativo y religioso) y la ciudad baja (con los artesanos, zonas residenciales…).

La ciudadela, sobre un montículo artificial de tierra y trozos de ladrillo, tiene su entrada por la parte oeste, accediendo mediante escaleras de importante anchura. Aquí se ha descubierto un gran tanque rectangular de más de dos metros de profundidad –que los arqueólogos identificaron como un gran baño- , y que recibía agua de un pozo y la expulsaba por un desagüe, pasando por una galería de arco de altura suficiente para el paso de un hombre. Además, se encontraba el almacén, con estructura de madera porticada, asentada en una base de ladrillos que alcanzaban una altura de 6 metros, con unos canales de ventilación en su parte superior. Por último, en la ciudadela también se situaba la casa de los sacerdotes, con una compleja estructura de muros.

En la ciudad baja se encontraban viviendas de más de 200 metros cuadrados, organizadas alrededor de un patio, con otras que no alcanzaban los 50, y las cuales constaban de una única habitación. Como ya se ha comentado en posts anteriores, el sistema de alcantarillado, presente en todas las calles, estaba construido en ladrillo, con aberturas para inspecciones, al cual conectaban las viviendas, dotadas con baños y retretes con agua corriente.

La calle principal, de casi 10 metros de ancho, recorría la ciudad de norte a sur y contaba, además de con el sistema de saneamiento, con una pavimentación de argamasa de trozos de ladrillo y mortero.

Ciudades del Valle del Indo: Harappa

Harappa

Harappa, ocupada probablemente en torno a los años 2500 y 1700 a.C., fue conocida como Hari-yupuya, siendo descubierta en 1872 por el equipo de arqueólogos de Sir Alexander Cunningham. En la década de 1920 se inicia una excavación más exhaustiva que permite un mayor conocimiento de estas civilizaciones del Valle del Indo.

La ciudad de Harappa estaba formada por una fortaleza rectangular, la cual se rodeaba de imponentes murallas de 14 metros de anchura en su base (que no se descubrirían hasta 1946, de la mano de Sir Mortimer Wheeler), con forma de talud y un paseo de ronda. Se accedía a la ciudad, de malla rectangular –resultado de una inteligente planificación-, mediante dos puertas, al norte y al oeste.