Asentamientos en el Paleolítico Inferior

Aunque nómadas, los pobladores del Paleolítico siempre debían guarecerse en invierno, fabricando algo medianamente duradero como refugio. Como población, mostraban una tendencia a vivir en grupos con el fin de aumentar la seguridad, organizar la explotación del medio, favorecer las relaciones sociales, etc.

En este período de tiempo que se extiende a lo largo de los siglos, las construcciones eran poco más que una modificación del ambiente en el que el hombre había empezado a moverse: refugios en cavidades naturales de las rocas u otros elementos, cobertizos de piel sobre estructuras de madera, etc. Esto era debido a su carácter nómada: ya que debían trasladarse de un lugar a otro, construían precarios asentamientos con los materiales que obtenían de la naturaleza.

En Europa occidental son frecuentes los relieves karkásicos: aquí, la roca caliza se disuelve por efecto del agua y forma cavidades subterráneas. En Europa central, por el contrario, forzosamente había que vivir al aire libre. Por lo tanto, el uso de refugios o cabañas estaba directamente relacionado con los factores medioambientales como el clima, los materiales disponibles, el número de componentes de un grupo, etc.

La primera evidencia de una construcción humana se remonta al yacimiento de Oldoway, en Tanzania, casi dos millones de años atrás, en donde una alineación de piedras formando un semicírculo funcionaba, presuntamente, como protector contra el viento. De casi un millón de años después datan unas de las cuevas más antiguas de nuestro continente: la cueva de Vallonet (Alpes Marítimos, Francia), donde se hallaron restos de caza y de recolección, pero no así de fuego. En Terra Amata (Niza), los pobladores construyeron una cabaña sobre una playa de arena y pequeños cantos rodados, con una estructura de planta oval (10m x 4m) hecha de ramas largas y apoyada en dos grandes bloques de piedra, localizándose en el interior restos de alimentos, de la elaboración de piedra y madera, productos acabados… todos ellos distribuidos en torno al núcleo del hogar del hombre que ha aprendido ya a usar el fuego y que toma los recursos naturales no ya tal y como se presentan en la naturaleza, sino tratando las materias primas, variando entre cuevas permanentes y temporales, estructuras al aire libre, cabañas en el interior de cuevas, etc. Este yacimiento, definido como un campamento de verano, denota un complejo esquema en el que se advierten áreas de actividades definidas y distribución espacial. Aunque la tecnología con la que se construyó es básica, implica ya una cierta planificación y organización del trabajo.